01. Si no nos ven, nos haremos oír

01. Si no nos ven, nos haremos oír

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  • 720 mil hogares sin ingresos en España. 1,3 millones de niñas y niños en pobreza severa y tres millones en riesgo de pobreza o exclusión.

  • En Madrid, 570 mil personas en paro, dos de cada tres sin cobrar  prestación por desempleo. Tres de cada cinco busca empleo desde hace más de un año y dos de cada cinco lo buscan desde hace más de dos años.

  • Una de cada 3 personas con ingresos salariales recibe al año menos del salario mínimo anual. De cada 100 horas extras, 56 no se cobran. “Pobres con trabajo”.

  • Desahucios, cortes de luz o gas, malnutrición, enfermedades causadas por la pobreza, el frío, la humedad y el hambre, etcétera.

    Eso está pasando. Las élites privilegiadas intentan marginar e invisibilizar la pobreza y la precariedad. Pero la pobreza y la precariedad no son “marginales”, sino la habitual condición de una parte muy grande de la población y una amenaza que cuelga sobre casi todas las personas, menos los ricos.

    No hay que esconder la pobreza y nuestras dificultades. Hay que visibilizarlas. Es la hora del apoyo mutuo. Para intentar cambiar este estado de cosas vergonzoso, erradicar la pobreza, dar seguridad a nuestras vidas. Pero también para conseguir ya los recursos necesarios para seguir viviendo.

    Las prestaciones y recursos públicos disponibles para dar respaldo a quien lo necesita son insuficientes, dejan muchos casos sin cubrir y parecen una carrera de obstáculos. Pero tenemos derecho a esos recursos. No renunciemos.

    Pese a sus muchas insuficiencias, uno de esos recursos es la Renta Mínima de Inserción en la Comunidad de Madrid. Ha sido invisibilizada para que no sepamos que existe y han hecho de su tramitación un laberinto para confundirnos. Pero la experiencia colectiva ayuda a esquivar esas trampas si la compartimos.

    El objetivo de este material informativo es compartir la experiencia de personas que han solicitado la RMI, de colectivos sociales en lucha contra la exclusión, de trabajadoras y educadoras sociales. Da también referencias para que esa cooperación pueda ser una relación directa y personal de apoyo mutuo. No estamos solas, no estamos solos.

    Tal vez no necesites ahora solicitar la RMI. Pero es muy posible que conozcas a personas que sí lo necesiten. Recuérdalo y compártelo. Nadie hará nada por nosotros si no lo hacemos nosotras mismas en común.

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